«Entiendo lo cómodo que es encerrarse en tu cuarto, evitar el contacto
con el mundo porque estás cansado de sus mierdas, y sé que es un proceso en el
cual nos curamos, nos llenamos de energía para salir, pero ten cuidado, algunas
veces nos acomodamos tanto que entre más tiempo pase más difícil será volver y
la realidad es que para terminar de curarnos debemos enfrentar. Así que si
quieres un respiro del mundo enciérrate pero deja la ventana abierta, que entre
el aire puro de los que te aman, que la música y malos pensamientos fluyan
hasta que poco a poco salgas a luchar, no te rindas.»
Creo que en la medida que otros respeten lo que eres (en lo que crees, tus ideas, tus perspectivas de vida, tu manera de aprender, de caminar, de ser quien eres) se llega a una armonía y a su vez esto se convierte en un aprendizaje para ambas partes, porque en las diferencias hay belleza, hay lecciones, hay unión, lo que pasa es que tenemos que aprender a respetar los puentes ajenos y atrevernos a cruzarlos sin querer quemarlos para construirlos a nuestra manera.
M. Sierra Villanueva | Reflexiones (via ideasviajando)